Faltan 90 días para que el balón ruede en el Mundial 2026, cuando México enfrente a Sudáfrica en el Estadio Banorte. Pese a esta eventualidad, y la promesa de que miles de millones de personas gocen del torneo en todo el planeta, hoy en día la mayor parte de las noticias sobre el evento reflejan una cobertura negativa.
En México, las preocupaciones sobre la seguridad de los asistentes provocaron que Gianni Infantino presidente de FIFA, hablara con Claudia Sheinbaum, presidenta de México, para asegurar y reforzar el tema hace apenas algunas semanas. El estatus del mismísimo Estadio Banorte, sede de las finales en 1970 y 1986, tras una amplia remodelación, continúa siendo cuestionable.

Mientras tanto, el repechaje en Monterrey tiene sus respectivas dudas gracias a que la selección de Irak pidió aplazar los partidos pactados para finales de marzo, debido a que el equipo ha batallado con visas y transporte para llegar al continente americano.
La situación política de Estados Unidos, ha provocado preocupaciones sobre el país que albergará la mayor parte del torneo, gracias a las protestas que ocurrieron en Minneapolis al inicio del año en las que hubo enfrentamientos violentos. Las operaciones militares que lleva a cabo este país en Irán también están teniendo ramificaciones, ya que la selección del país asiático está con un pie y medio fuera del torneo.
Múltiples ciudades, como Boston y Nueva York, han destacado carencias de presupuesto para llevar a cabo sus respectivas partes del torneo, por lo que, salvo Canadá, los países organizadores del Mundial 2026 sufren de diversos problemas a escasos tres meses de que comience el torneo.
Pero la dura realidad es que, el torneo venidero no es muy distinto a los que se han llevado a cabo antes. Al menos en el siglo XXI, ser sede de un Mundialha puesto la lupa sobre los que lo organizan, y edición tras edición, hay grandes controversias que persisten inclusive después de que el torneo concluye.
Es decir, y basado en los mundiales anteriores, Estados Unidos-México-Canadá 2026 se jugará y pasará al archivo como las demás ediciones: imperfecta, pero ultimadamente recordada primeramente por el futbol, y no necesariamente por lo demás.
La logística de integrar tres países por primera vez como sedes mundialistas ha creado un ambiente tenso por diversos motivos: políticos, económicos y hasta culturales entre Estados Unidos, México y Canadá su relación con el resto del planeta.

A finales de marzo, el Mundial vivirá su último ensayo: los duelos de Play Off que definirán los últimos cupos, a disputarse en Monterrey y Guadalajara. Mientras los gobiernos locales en Estados Unidos continúan arreglando el financiamiento de sus partidos y los eventos que acompañarán al torneo, las tensiones y conflictos bélicos también amenazan con quitar sobre la mesa lo ganado sobre la cancha por Irán.
Cuando el balón ruede al final, es posible que muchos de estos temas queden en el olvido. Mientras tanto, serán un enfoque muy coherente que demuestra que el montaje de este tipo de eventos deportivos suelen ser mucho más complicado de lo que se piensa inicialmente.