A menos de 45 días del inicio del Mundial de 2026, la FIFA prepara un ajuste reglamentario que puede tener impacto directo en el desarrollo de la competencia. El organismo evalúa modificar el sistema de sanciones por acumulación de tarjetas amarillas, con el objetivo de evitar ausencias en los partidos decisivos.

La principal novedad consiste en que todas las tarjetas amarillas serían anuladas al finalizar la fase de grupos. A esto se sumaría un segundo “borrón y cuenta nueva” tras los cuartos de final, algo que ya ocurría en ediciones anteriores. La medida busca reducir el riesgo de que futbolistas importantes se pierdan instancias definitivas por acumulación de amonestaciones.

El cambio será discutido y, en principio, aprobado en la reunión del Consejo de la FIFA programada para este martes en Vancouver. La decisión llega por el nuevo formato del Mundial en 2026, que será el primero con 48 selecciones, lo que obliga a replantear varios aspectos del formato competitivo.

Con la ampliación de 32 a 48 equipos, el calendario suma una fase adicional: la ronda de 32 en eliminación directa. Este nuevo escenario incrementa la cantidad de partidos y, en consecuencia, también eleva la probabilidad de sanciones por acumulación de tarjetas.

Hasta ahora, el reglamento contemplaba que las amarillas se limpiaran únicamente después de los cuartos de final. Sin embargo, con más encuentros en juego, la FIFA considera necesario introducir un ajuste que equilibre la exigencia competitiva con la disponibilidad de los jugadores.

En el formato actual, sin modificaciones, un futbolista que recibiera dos tarjetas amarillas en los cinco partidos previos a los cuartos de final quedaría automáticamente suspendido. Con la nueva propuesta, el escenario sería diferente:

  • Un jugador tendría que ser amonestado en dos de los tres partidos de la fase de grupos para perderse el siguiente encuentro.
  • Luego de la “amnistía”, debería recibir tarjetas en dos partidos entre dieciseisavos, octavos y cuartos de final para ser sancionado.

Desde la FIFA consideran que este enfoque es más justo y equilibrado, ya que disminuye el impacto de sanciones acumulativas en un torneo más extenso. A la espera de la aprobación oficial, todo indica que el Mundial de 2026 no solo será el más grande de la historia en cantidad de equipos, sino también uno de los más ajustados en términos reglamentarios.