El Mundial 2026 está a la vuelta de la esquina con un nuevo formato que cambiará el rumbo de la competición. Con la evolución del fútbol moderno, la FIFA ha ido desarrollando nuevas fórmulas que mejoren la calidad del campeonato y eviten triquiñuelas que neutralicen el espectáculo. Más allá de ampliar el formato de 32 a 48 selecciones, se pondrá a prueba un cambio en el reglamento que afectará enormemente al desarrollo de los partidos.
Entre ellas destacan únicamente cuatro normas nuevas de gran impacto. Una de las más llamativas es evitar que los futbolistas pierdan tiempo con el juego en activo. Desde algunos caminando lentamente hacia la banda cuando son sustituidos, exagerar acciones para arañar segundos en el suelo y demás formas que cada vez sorprenden más en los estadios. La ley es clara ahora: máximo de diez segundos para abandonar el terreno de juego. En caso de incumplirlo, el sustituto tendrá un castigo de no entrar al campo hasta pasado un minuto, o lo que es lo mismo, dejar a su equipo con uno menos de forma temporal.
También está la polémica de alargar los saques de banda, esquina o de puerta. El guardameta tiene entre cinco y ocho segundos para poner el balón en juego. Si no cumple, córner a favor del equipo rival. En los otros dos casos significaría la pérdida de la posesión. De esta forma, el tiempo efectivo será mucho mayor y así evitar más tiempo añadido. Sobre actuar o exagerar lesiones o golpes en el césped, la FIFA ha sido clara: en el caso de recibir atención médica, el jugador deberá abandonar el campo y permanecer un mínimo de un minuto hasta volver a entrar. Pero si dicha acción deriva en que el árbitro muestre una tarjeta, el futbolista podrá entrar sin demora.
Por último, estaría una de las más importantes, como es el funcionamiento del VAR. Hasta ahora estaba limitado en alguna toma de decisiones, pero desde el Mundial podrá intervenir para juzgar sobre segundas tarjetas amarillas y conceder saques de esquina. Se mantiene que solo el capitán de cada selección podrá hablar con el colegiado, y cualquier otro será sancionado con amarilla. De esta forma, el colectivo arbitral ganará mucho más poder que el que tenía antes y más fórmulas de garantizar un fútbol más justo.
