A menos de 100 días del inicio de la Copa del Mundo Norteamérica 2026, la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México informó que la Fifa canceló el 40 por ciento de las 2.000 reservaciones que mantenía bloqueadas en la capital.
El ajuste, realizado sin una causa oficial aparente, ha generado que el nivel de reserva actual se sitúe en un 30 por ciento de la capacidad total de la ciudad. Alberto Albarrán Leyva, presidente del organismo, señaló que la industria cuenta con infraestructura suficiente para absorber el impacto y atender la demanda prevista para el partido inaugural del próximo 11 de junio.

La reducción de espacios por parte de la Fifa afectó a establecimientos específicos donde se liberaron bloques de entre 180 y 200 habitaciones de forma simultánea. «Hay hoteles completitos en los que ha cancelado 200 o 180 cuartos», indicó Leyva.
Pese a este movimiento, la capital mexicana dispone de más de 63,000 habitaciones distribuidas en 800 hoteles, lo que garantiza el cumplimiento de la demanda internacional.
Hasta el inicio de esta semana, el índice de ocupación reservada se mantiene por debajo de las expectativas iniciales, registrándose una dinámica donde las cancelaciones han superado a las nuevas solicitudes de hospedaje.
El sector hotelero mantiene una perspectiva optimista de cara al torneo. Albarrán Leyva estima que para la fecha de inauguración la ocupación alcanzará el 85 por ciento. Según datos de la consultora Deloitte, se espera la llegada de al menos 836,000 turistas, mientras que la asociación local eleva la cifra entre 1.5 y 2 millones de visitantes.

El panorama previo al Mundial coincide con manifestaciones de residentes locales y colectivos sociales. El pasado fin de semana, ciudadanos marcharon en protesta contra el evento, denunciando el incremento en los costos de vida, desalojos irregulares y la proliferación de plataformas de renta de corta estancia que han desplazado la vivienda residencial.
En las inmediaciones del Estadio Azteca, vecinos de Santa Úrsula han señalado afectaciones derivadas de las obras de remodelación, incluyendo quejas por el suministro de agua y procesos de gentrificación.
Paralelamente, aunque se especuló sobre cambios en la sede de Guadalajara debido a situaciones de seguridad en el país, la Fifa ratificó al Estadio Akron como sede de partidos del repechaje, manteniendo el calendario original del torneo.